Por: Gearóid Ó Loingsigh ( goloing@gmail.com )

Quizás algunos creen que en medio de la crisis desatada por el Covid-19, tenemos que salvar el planeta y construir una propuesta humanista, que debemos dejar de un lado la ideología y luchar por una sociedad que se preocupe verdaderamente por lo humano. Y no es que no necesitemos propuestas humanas, sino que indistintamente del coronavirus siempre hemos existido quienes nos preocupamos y luchamos por la especie humana; aunque la prensa y políticos reformistas como Petro o gritones derechistas como López, no lo dejan ver.

A veces uno va a una conferencia y escucha a algún economista marxista hablar de la cartera, del flujo de capital, del balance de pagos etc, y uno sale pensando ¿qué dijo?, que nos habla de ingresos, plusvalía y uno piensa “qué técnico!”. Yo a veces caigo en el mismo error hablando del agro y la minería.  Sí muy técnico, tan técnico como un médico cuando explica por que murió un paciente.  Pues el economista tan técnico, agrega al comentario del profesional de salud, sus comentarios sobre el presupuesto de la nación y cómo se gasta, sobre los subsidios a las multinacionales, las regalías, y esa cartera (que cada vez que me hablan de eso, tengo que hacer un esfuerzo mental para recordar qué significa) y cómo todo eso influyó en por qué murió una persona.  De vez en cuando la figura del economista y médico se unen en un solo personaje, como en ese médico de clase media que dio todo por los que no eran de su propia clase social, Ernesto Che Guevara.

Esa gente que habla de cosas complicadas y son de la izquierda revolucionaria (hay otra clase de izquierda, pero no debemos preocuparnos por ellos, que están sorbiendo un buen vino importado de España en este momento) parecen poco preocupados por lo humano, por la gente como personas reales, de carne y hueso, pero no es así.  Los marxistas cuando hacemos propuestas complejas, cuando hacemos análisis complejos, no nos distanciamos de lo humano, aunque sí es cierto que hay muchos que no intentan o no han aprendido comunicar sus propuestas de una forma más entendible. Se hace ese esfuerzo por que nuestra propuesta es salvar a la humanidad y para eso hay que entender el mundo.

Empero, para saber cómo llegamos a un punto en que los médicos y enfermeras luchando contra el Covid-19 no tienen ni tapa bocas, tenemos que repasar muchas cosas, no solo la Ley 100 en Colombia, sino el golpe de estado en Chile en 1973, las teorías de Milton Friedman (un hombre que igual que el Nazi Eichmann, representa la verdadera banalidad del mal), las políticas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Tenemos que volver a retomar el Imperialismo Fase Superior del Capitalismo de un tal Vladimir Ilich Lenin quien dedicó su vida a luchar contra el sistema que hoy, ante la pandemia, mira como generar ganancias y se preocupa sólo por salvar a los bancos.

Las propuestas marxistas son humanas, no queremos salvar al planeta como algo abstracto, sino a la abuela de la esquina cuya pensión no cubre lo básico; al habitante de calle que no sabe qué va a comer mañana; al obrero que trabaja en una fábrica expuesto a químicos y partículas que le dañan sus pulmones y que no recibe la atención necesaria de ese médico tan técnico a quien el sistema de salud le impide poner a disposición de la gente su conocimiento y estudio, porque no es rentable para la EPS y afecta las ganancias de Luís Carlos Sarmiento y gentuza como él.

Ahora, en medio de la crisis, queda claro que quienes queremos salvar a la humanidad somos los marxistas.  La propuesta humana, surge de lo que en su momento formuló Rosa Luxemburgo: ¿Reforma o Revolución?. Y no hay un punto medio. Nos machacan colectivamente, luego, la única solución es colectiva.  Absténganse de comentar, liberales, reformistas, veganos, hippies, los que creen que comprando una finca en medio de la nada y rezando a un nuevo dios que acaban de inventar o tomando prestado uno de algún pueblo indígena pueden lograr una solución individual.

Para salvar a la abuela de la esquina hay que salvar a todas, en todos lados y hay que derrumbar al sistema que puso entredicho a la vida de siquiera una de ellas, del sistema que obligó a un médico italiano decidir a quien tratar y a quien dejar morir. La única propuesta humana es salvar a todos, es poner entre rejas a los Luis Carlos Sarmiento, Ardila Lulle y demás criminales de la guerra de clases y botar a la basura de la historia a los Petros y las López, quienes también han sabido lucrarse del sufrimiento del pueblo.  Lo nuestro, es salvar a la humanidad y al planeta, meter presos a todos los que nos llevaron a este punto, es no dejar traficar con la vida y la muerte.  Para que unos vivan hoy, nadie tiene que generar ni un peso de ganancias.

El reto es tomarlo todo, como dice el fallecido cantautor uruguayo, Daniel Viglietti, en su canción sobre el golpe contra el Chile de Salvador Allende:

“No ha de bastarnos,

Queremos todo,

Lo siempre ajeno,

Lo nunca nuestro,

Lo tomaremos,

Cientos de miles”

Claro no es fácil pero como dijo el cantautor de los EE.UU. Pete Seeger,

“Ganarán

Lo que quiero decir es que

Tómenlo con calma

Pero tómenlo”

Tomarlo todo, para el pueblo y también para el planeta y como dice la canción del cubano Pablo Milanés: “pagarán su culpa los traidores”. Marx planteó que “Si en la vida hemos escogido la posición desde la cual podemos trabajar más por la humanidad, ninguna carga nos puede doblegar, porque son sacrificios en beneficio de todos; entonces experimentaremos una no pequeña, limitada, egoísta alegría, pero nuestra felicidad pertenecerá a millones, nuestros hechos se vivirán calladamente, pero por siempre por el trabajo, y sobre nuestras cenizas se verterán las ardientes lágrimas de la gente noble.”  Ahora no es el momento para dejar de un lado la ideología, al contrario, este es el momento en que se hace más indispensable que nunca.

(28/03/2020)