Por: Gearóid Ó Loingsigh, goloing@gmail.com

De vez en cuando surgen propuestas de reparaciones por la esclavitud y otros legados históricos que siguen impactando a las poblaciones.  No hay duda, la esclavitud no es del pasado, en el sentido en que los efectos y el racismo siguen vigentes y son una parte de la realidad de mucha gente.  El debate suele girar alrededor de la esclavitud en los EE.UU. pero no es el único país en el que se hacen demandas así y no todas las propuestas son iguales.

En ese país, uno de los más recientes y elocuentes proponentes es Ta-Nehisi Coates.  Como muchos de los argumentos identitarios, acierta a la hora de describir unos elementos de la realidad, pero las propuestas son divorciadas, no sólo de la realidad sino de la historia.  En su famoso artículo sobre las reparaciones, publicado en la revista The Atlantic Coates analiza qué fue la esclavitud.  Según él, incluso en el siglo XX los negros huían del sur de los EE.UU. como sus ancestros lo habían hecho en búsqueda de una libertad relativa en el norte.  Los negros, mientras trabajaban la tierra, vivían en un sistema perpetua de deuda y quienes, se atrevían a quejarse, corrían peligro.  Lo que describe es cierto.  Cita también un informe del Associated Press que detalla, una pequeña parte del robo de tierras que sufrían los moradores negros del Sur de los EE.UU.  Lo que narra es sólo una parte, el mismo informe reconoce que hay muchas más tierras que robaron y no se pueden detallar por falta de documentación,  pero hay un hecho innegable

En 1910, los americanos negros, eran propietarios de por lo menos 15 millones de acres [6 millones de hectáreas] de tierras cultivables, casi toda esa tierra en el Sur, según el Censo Agrícola.  Hoy, los negros son dueños de apenas 1,1 millones [445.154 ha] de tierras cultivables y son dueños parciales de otros 1,07 millones de acres [433.013 ha].

El número de granjeros blancos también ha declinado, pues las tendencias económicas han concentrado la tierra en pocas manos.  Pero, la cuota de propiedad de la población negra se ha reducido a un ritmo 2,5 veces más rápido que la de los blancos, según un informe federal de 1982, el último informe integral del gobierno sobre esa tendencia.[1]

En los muy pocos casos que pudieron investigar encontraron que, en 107 casos de robo de tierras, involucraban a 406 propietarios negros, quienes perdieron 24.000 acres [9.712], incluyendo lotes urbanos y tiendas.  Hoy casi toda esa propiedad está en manos de blancos.[2]  La metodología empleada para apoderarse de las tierras, es algo muy conocido por cualquier colombiano, trucos legales, maniobras legislativas, corrupción y por supuesto,  violencia.  Uno de los casos citados por Coates, pudo haber pasado ayer en Colombia, pero es de hace 112 años en los EE.UU. (de paso, valga decir que en los EE.UU. poco les importa la violencia ejercida en Colombia, pues la reconocen como propia).

Luego de la medianoche, en octubre 4, de 1908, 50 hombres blancos encapuchados rodearon a la casa de un granjero negro en Hickman, Kentucky y le ordenaron salir para que lo azotaran.  Cuando David Walker se negó y les disparó, la turba le prendió  fuego a la casa, según los reportes contemporáneos de prensa.

Walker salió corriendo, seguido por cuatro niños chillando y su esposa con un niño en brazos.  La turba les disparó a todos, hiriendo a tres niños y matando a los otros.  El hijo mayor de Walker nunca escapó de la casa en llamas.

Nunca presentaron cargos por los asesinatos y los niños sobrevivientes fueron privados de la tierra por cuya defensa, su papá murió.  Los archivos muestran que la finca de 2,5 acres [1 ha] de Walker fue incorporado a la finca de un vecino blanco, quien luego la revendió a otro hombre, cuya hija es, hoy, la dueña de la tierra no trabajada.[3]

Un relato conmovedor, instantemente reconocible por cualquier campesino colombiano.  En Colombia tales relatos son tan comunes, que nadie duda de la concentración de tierras en el país.  Miles y miles de personas vivieron esa suerte en los años de La Violencia.  Las palabras del poeta colombiano, Carlos Castro Saavedra ilustra esa realidad.

¿USTEDES NO han pensado en una noche inmensa

(noche colombiana)

Y un campesino esperando en medio de ella

esperando una bala

que alcanza para toda su familia?

 

Si no han pensado, piensen

y verán que las casas empiezan a llorar

por los ojos de las ventanas.

Uno no sabe qué decir

ni qué hacer con las manos.

Esa violencia para apoderarse de la tierra es parte de la realidad colombiana y no es del pasado, sino de la actualidad.  El Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado hizo un estudio sobre ese fenómeno en las zonas mineras.  A la fecha del 31 de diciembre 2016, habían presentado 100.158 solicitudes de restitución de tierras bajo la Ley 1448 de 2011, conocida popularmente como la Ley de Restitución de Tierras y pese a que existían órdenes judiciales sobre 200.000 hectáreas.  Sin embargo, muy pocas de esas tierras fueron devueltas a sus dueños originales y el gobierno de Santos (2010-2018) intentó introducir un artículo en su Plan Nacional de Desarrollo, en el que se establecía en donde lugares existía un Plan de Interés Nacional, que en dichos lugares no se podían restituir las tierras, aunque ese artículo fue tumbado por la Corte Constitucional.[4]

Otro estudio encontró que sólo en los municipios de San Diego, Becerill, El Copey, Agustín Codazzi y Chiriguaná en el departamento de Cesar, 375 familias habían perdido 9.063 hectáreas.[5]  En el Urabá, encontramos que las comunidades negras 20 años después, luego de muchas batallas jurídicas, ocupaciones y peleas contra los paramilitares aún no reciben  sus tierras; en condiciones similares, las tierras de las zonas mineras, están en manos de grandes empresas nacionales e internacionales, como Uniban o Chiquita Brands, quien reconoció haber financiado a los grupos paramilitares.  La mayor parte de esas tierras también están en manos de blancos de los EE.UU., Europa y otras partes.

La Fundación Forjando Futuro encontró, luego de una revisión de 5.732 fallos judiciales representado 9.591 casos, que 66 empresas fueron condenadas a devolver tierras. Entre estas empresas estaban incluidas varias filiales de DOLE, y también una filial de la multinacional irlandesa Smurfits, y de la empresa minera de los EE.UU., Drummond.  Más de 60% de las tierras despojadas eran de pequeños propietarios con una extensión de entre 1 y 20 hectáreas.[6]  Valga decir, que no obstante la revisión de tantos expedientes, las cifras de esta fundación, igual que las cifras citadas por A.P y Coates, sólo son la punta del iceberg y, en muchos casos, como vio el MOVICE en su estudio, los jueces, aun cuando encuentran que hubo despojo, no siempre ordenan la devolución de las tierras.  Hasta el momento sólo se han restituido 377.970 hectáreas, que no llegan al 5% del total de tierras despojadas y en 69% de los casos resueltos, no hubo oposición por parte de una empresa u individuo al proceso.

Además, según un informe presentado por organizaciones de derechos humanos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en sólo 17% de los casos de restitución de tierras “es remitido a una instancia de investigación penal para la sanción de los responsables, es decir, el 83% de los casos de despojo y abandono forzado sigue en la impunidad.  Y los casos remitidos a Fiscalía General de la Nación no presentan avances en el escenario penal frente a investigaciones y sanciones.”[7]

Según “la Comisión de Seguimiento a la Política Pública sobre Desplazamiento Forzado estimó que, hasta 2010, por lo menos 6.638.195 de hectáreas habían sido despojadas o abandonadas de manera forzada por la población desplazada hasta ese momento” y se calcula que cerca de 3.8 millones de personas debieron abandonar sus predios o les fueron arrebatados a la fuerza.[8]

También valga decir, aunque Coates no habla mucho del presente (de hecho, hace un corte en el tiempo), los negros son dueños de apenas el 1% de las tierras en los EE.UU. a pesar de ser el 13% de la población, y existe una creciente concentración de tierras en manos de los blancos.  En 2019, 100 propietarios en los EE.UU. eran dueños de 40 millones de acres [16 millones Ha.], un aumento de 30 millones de acres [12 millones Ha] en 2009.[9]  De eso no habla Coates, pues es la época de Obama, y según Coates, eran 8 años de poder negro en los EE.UU.  La estupidez de la postura cae de por sí, pero vale la pena señalarlo.

Coates también señala prácticas como la venta de casas, donde cobran más y en peores condiciones a los negros que a los blancos, con la venta por intermediarios particulares y no de los bancos.  De hecho, Coates cita a muchos indicadores, y hechos históricos y sus impactos actuales, y acierta en todo, al menos en cuanto a los datos.  Algunas de esas prácticas pueden ser del pasado, pero sus impactos son del presente, muchas de las prácticas históricas se transformaron con el paso del tiempo para intentar conseguir lo mismo, división entre blancos y negros, segregación en las viviendas, en el trabajo y en las escuelas, hasta en las piscinas.  Cuando integraron piscinas públicas en el Sur, la solución para los racistas era sencilla, dejaron de financiar a piscinas públicas y hoy en día hay que acudir a una piscina privada que además depende del barrio donde uno vive, si tienen piscinas privadas, si son zonas segregadas en la práctica o no.  Siempre existen formas de perpetuar las divisiones raciales y económicas y Coates también ha escrito sobre la encarcelación masiva de negros en los EE.UU. algo que es en parte el resultado de las políticas de su querido Partido Democrático y Bill y Hillary Clinton.

Un ejemplo más reciente muestra es que la crisis económica en que vivimos y la crisis en vivienda afecta a todo el mundo, y en los EE.UU., específicamente, afecta más a las minorías.  Las ejecuciones hipotecarias en ese país fueron noticia mundial, sobre todo en 2008 en medio de la crisis bancaria, pero no son nuevas y no han cesado.  Son una parte integral del sistema bancario e inmobiliario.  Un negro en los EE.UU. es 3.3. veces más probable como víctima de una ejecución hipotecaria, y dadas las prácticas bancarias la palabra víctima es la más apropiada, Coates critica al Wells Fargo y al Banco de América por sus prácticas de préstamos depredadoras y por las exitosas demandas civiles presentadas en su contra.  Pero no tiene una crítica del sistema bancario en sí, que afecte a todos, en todas partes.  La implicación es que puede haber hipotecas justas, cuando el problema de fondo, tanto para negros como para blancos es su nivel de ingresos y la injusticia de TODAS las hipotecas en todo el mundo.  Los bancos son sanguijuelas, aun cuando no discriminan.

En el segundo cuarto de 2019, los propietarios de casas en los EE.UU. debían ¡USD 10.440.000.000.000![10] Y cada tres meses 250.000 familias son víctimas de una ejecución hipotecaria.  En su estudio sobre este tipo de hechos, raza y etnia Gruenstein Bocian et al encontraron que el 56% de los que perdieron sus casas entre 2007 y 2009, eran blancos, pero calculan que 8% de los negros y latinos que sacaron un préstamo perdieron sus casas, comparado con 4.5% de blancos y por préstamos otorgados entre 2005 y 2008, hubo 790 desalojos, por cada 10.000 préstamos a negros, 769 por cada 10.000 a latinos y 452 por cada 10.000 blancos .[11]  Y algo que todos sabemos en medio de la crisis por el Covid-19, es que el 46% de las familias en los EE.UU. no tienen suficiente liquidez económica para sobrevivir tres meses y que el 52% de los trabajadores viven de un pago a la vez, según cifras oficiales.[12]

La crisis del 2008, dejó en la bancarrota a países enteros, como Grecia e Irlanda. Ambos países, bajo presiones de los países imperialistas, asumieron la deuda y garantizaron las pérdidas de los inversionistas norteamericanos, británicos, alemanes y franceses que no perdieron ni un peso.  En Colombia, aun sin crisis económica bancaria, el sistema UPAC-UVR llevó a la pérdida de vivienda de decenas de miles de personas en el país.  Para 2015, se calculaba que 1.500.000 familias corrían el peligro de ser desalojadas.[13]  Es que la discriminación a que Coates se refiere ocurre dentro de un sistema depredador, algo que no quiere reconocer.  No hay bancos buenos, como dice el viejo refrán de Brecht, más ladrón quien funda un banco que quien entra a uno a robarlo.  Pero no es sorprendente la omisión de Coates, su ídolo, Barack Obama, recibió muchos fondos de los bancos y demás instituciones financieras para su campaña.  En la campaña electoral de 2008, año en que Obama gana su primera elección presidencial y año de mayor crisis hipotecaria, los demócratas recibieron de instituciones financieras, seguros y finca raíz avaluados por USD 278.019.697, comparado con los USD 263.143.299 que recibieron los republicanos.  Valga decir que Coates es parte de un grupo de intelectuales que hicieron su agosto en los años de Obama.

El problema principal del análisis de Coates es que no sólo es incapaz de ver una solución por fuera del capitalismo, como el buen burgués que es, lo descarta de plano. Afirma que quizás “luego de una discusión y debate serio… encontraremos que el país nunca puede pagar completamente a los Afroamericanos.”  Coates cita el ejemplo de las reparaciones pagadas a judíos luego de la segunda guerra mundial, y cómo apenas el 29% de los alemanes creían que se debían repararlos, aunque su elogio de las reparaciones, pagadas al Estado de Israel, no es digno, pues Israel es un Estado que hizo justamente lo que él denuncia, es un estado fundado con base en el asesinato, desplazamiento y robo de millones de palestinos.  Cada vez que una organización o una persona negra quiere luchar contra el racismo, contra el legado histórico de la esclavitud, o que las prácticas modernas del capitalismo en los EE.UU. no están obligadas a señalar que esos problemas también existen entre otras poblaciones. Tienen el derecho de hablar de sus propios problemas, pero a la hora de proponer soluciones tienen que tener en cuenta el contexto socio-económico del resto de la población, de los problemas políticos que afectan a la población en su conjunto. El problema para Coates y los identitarios de la derecha como él, es que no quieren hacer ningún cambio de fondo en el capitalismo, sino retocarlo por los lados.

Las demandas por reparaciones no sólo provienen de sectores de los EE.UU. sino del Caribe.  No es sorprendente, cómo la esclavitud fue mucho más importante en sus economías que en los EE.UU. a diferencia de  este país, aquellos que se ubican en el caribe, no son potencias mundiales.

En 2014 las naciones de CARICOM (Comunidad Caribeña) ratificaron un plan para presentar demandas contra varios países europeos y hacer una campaña por reparaciones.  Es importante entender la historia del Caribe respecto a la esclavitud.  El académico boricua José Atiles lo describe muy bien.  No se trata de un mero error de unos individuos, sino de un hecho sistémico que involucraba a los estados, familias reales, e incluso corporaciones.

…tanto la corona británica como las corporaciones británicas y europeas articularon el derecho, los discursos jurídicos y civilizatorios en los procesos de extermino de los indígenas caribeños y del saqueo de sus tierras de tal forma que constituyeron una manifestación temprana de los que hemos denominado como Crímenes de Estado Colonial. Un aspecto importante de estas prácticas es que la mayoría de las tierras robadas por el ejército británico pasaron a manos privadas y/o a manos de compañías que implementarían una economía de plantación en las islas. Es decir, la colonización en el Caribe y el exterminio de los/as indígenas fue posible gracias a una estructura corporativa y un entramado de relaciones público-privadas que privilegiaron los intereses de las elites económico políticas británicas y de los colonos en las Antillas. De ahí que podamos argumentar que el derecho jugó un papel clave en el proceso de colonización y exterminio de las poblaciones caribeñas a lo largo de tres siglos.[14]

Algunos, incluyendo a Atiles, han criticado la iniciativa por ser muy jurídica y puede despolitizar las demandas.  Es cierto, pero si miramos las demandas de esa campaña, que es en sus inicios por lo menos es una campaña de gobiernos burgueses del Caribe, vemos que ellos están a años luz de las demandas de personajes como Ta-Nehisi Coates.  Ellos por lo menos reconocen un problema estructural que no se resuelve con un cheque en mano para cada individuo.

Las demandas de los gobiernos caribeños se encuentran en su programa de 10 puntos, el primer punto es algo en lo que hasta Coates estaría de acuerdo: el reconocimiento de lo que pasó y una disculpa pública.  Aunque como afirma Atiles es poco probable que lo hagan, reconocer el pasado tiene implicaciones políticas y económicas actuales.  Sin embargo, lo estructural es muy positivo.

Tiene algunos puntos que son problemáticos como es el derecho de regresar a África.  Ha pasado tanto tiempo que es discutible hasta qué punto es viable, fuera de una exigencia democrática de fronteras abiertas para todos.  Pues en el caso de descendientes de esclavos en los EE.UU. la llegada de gringos negros a África conllevaría muchos problemas muy parecidos a la llegada de gringos blancos, chequera verde en mano, tal como lo hacen las empresas norteamericanas y europeas en la actualidad.  Los demás puntos, sin embargo, son importantes, aun aceptando las críticas de Atiles y otros.

Exigen que los estados europeos contribuyan, económica y científicamente, a resolver los problemas de salud, producto de la esclavitud y el colonialismo.  Semejante demanda en los EE.UU. implicaría ir más allá de ‘Obamacare’, y pondría en duda el negocio de salud en ese país, no sólo para los negros sino para toda la población, en detrimento de las empresas aseguradoras, de los hospitales privados y, por supuesto, de los donantes a la campaña de Obama, así como a los y burgueses semejantes a Coates.  También exigen la alfabetización de la población caribeña, pagada por los estados europeos.  De nuevo en los EE.UU. enfrentaría un problema de fondo dentro del sistema educativo, algo que ni Obama ni Coates pretendieron resolver jamás.

El analfabetismo ha subvertido las posibilidades de desarrollo adelantadas por los estados caribeños y representa uno de los impedimentos más importantes para el desarrollo económico y social.  Los gobiernos caribeños han dedicado más del 70% del presupuesto público a lidiar con los problemas de salud y educación dejados por el colonialismo y la esclavitud.  Como un acto de justicia decolonial los gobiernos europeos tienen la responsabilidad de participar en estos esfuerzos por la alfabetización de las comunidades caribeñas.  Consideramos que, si los estados europeos atienden las demandas salubristas y de educación, en nuestro modo de leer las movilizaciones por la reparación, estarían realizando un gesto que permitiría a hacer justicia por los años de explotación y negación de un trato humano para los sujetos coloniales caribeños.[15]

También incluyen programas psicológicos, de intercambio con África, además una transferencia de tecnología, pues a fin de cuentas, como lo han explicado muchos, desde Marx hasta un sinfín de académicos y activistas de izquierdas, la revolución industrial es un producto de la esclavitud, que James Watt sin las inversiones esclavistas en su tecnología nunca habría llegada a nada.  Es la hora de revertir el flujo del desarrollo tecnológico.  Además, exigen la cancelación de las deudas internacionales de los estados caribeños.  Coates por su parte no toca mucho el tema, aunque habla mucho de robo.  Se queja de los excesos y arbitrariedades del sistema bancario con los negros en los EE.UU. pero no toca el sistema bancario como tal.  En el caso de los estados caribeños las deudas no son menores, sino son un punto de fondo que más allá de las deudas puntuales y/o históricas para la región, cualquier iniciativa de cancelación de deudas pone en duda todo el sistema bancario, incluyendo los bancos que donaron a Obama y sus acólitos.  Todos los bancos son ladrones, todas las juntas son pandillas criminales en conspiraciones de delinquir.  Todos sus productos son actos criminales.  Eso no sólo incluye a Goldman Sachs sino a bancos que dicen que son bancos negros como One United.  Empero, bancos son bancos, no existen bancos buenos y malos, sólo bancos, todos son sanguijuelas, todos forman parte del sistema financiero capitalista.

Coates reafirmó su postura sobre reparaciones en una entrevista con The  New Yorker en 2019.

El argumento que planteo por reparaciones es que casi todas las instituciones con alguna presencia histórica en América (sic), bien sean públicas o privadas, tienen un historial de extraer riquezas y recursos de la comunidad Afro-americana.  Creo que lo que falta… que detrás de toda esa opresión hubo un robo.  Dicho de otro modo, esto no es simplemente malo.  No es simplemente maltrato.  Es el robo de recursos de la comunidad.[16]

Pues, no se equivoca.  Sí es cierto que las instituciones sacaron riqueza de las comunidades negras de los EE.UU.  Su problema es que no entiende o no quiere aceptar lo que significa.  Valga recordar que Coates, tal como afirma el académico negro Cornel West representa el ala neoliberal de la lucha de las comunidades negras[17] y como tal no quiere aceptar que lo que ocurre es el funcionamiento normal del capitalismo.  El anarquista Proudhon escribió un texto con el título ¿Qué es la propiedad? conocido más popularmente por la frase famosa del texto “La propiedad es un robo.”

Si tuviera que contestar a la siguiente pregunta: ¿qué es la esclavitud? y respondiera en pocas palabras: es el asesinato, mi pensamiento, desde luego, sería comprendido. No necesitaría de grandes razonamientos para demostrar que el derecho de quitar al hombre el pensamiento, la voluntad, la personalidad, es un derecho de vida y muerte, y que hacer esclavo a un hombre es asesinarlo. ¿Por qué razón, pues, no puedo contestar a la pregunta ¿qué es la propiedad?, diciendo concretamente: la propiedad es un robo,  sin tener la certeza de no ser comprendido, a pesar de que esta segunda afirmación no es más que una simple transformación de la primera? [18]

Marx, luego criticaría su concepto de la propiedad, pues el robo sólo puede existir si ya existe la propiedad y Proudhon sólo criticaba a la gran propiedad, no a la propiedad en sí,  pero para nuestros propósitos acá, Proudhon ve en la esclavitud una relación económica de propiedad y que el sistema capitalista de propiedad es parte del mismo sistema esclavista o desprende de ello.  Para Marx, el tema sería más sencillo, pues Marx hablaba de la plusvalía que es la apropiación de la riqueza generada por los obreros, bien sean obreros nominalmente libres o esclavos.  La medida del valor de un producto es el tiempo de trabajo, así, la plusvalía,  es el producto acumulado, en forma de ganancias, del tiempo no pagado del trabajo, es decir, si para generar su sueldo, un obrero debe trabajar un día, los otros 4 o 5 días, según el país, lo que trabaja es lo que apropia o extrae el capitalista.  También es un robo, aunque a Marx no le gustaban mucho las frases moralistas, pero afortunadamente Coates y compañía, no son capaces de ubicar el debate en un terreno distinto.

Todo capitalista roba, extrae riquezas bien sean del trabajo o en arriendo, en intereses etc.  Lo que Coates describe ocurrió a toda la clase obrera en los EE.UU. y el resto del mundo y eso no ha cambiado.  Es incapaz de ver el sistema capitalista delante de sus ojos, ni siquiera cuando lo describe con elocuencia.  Sólo cuando habla de la violencia policial actual es capaz de describir algo de cómo serían las reparaciones, pero en general se burla de los que hacen la pregunta.  Pero la pregunta es real, como enfoca todo en términos individuales y no sistémicos, pues quién paga y quién recibe, es una pregunta válida.  Barack Obama es descendiente de un africano, por el lado de su papá, no esclavizado, pero por el lado de su mamá blanca, hay esclavistas.[19]  Así, ¿recibe o paga?  La pregunta es una bobada realmente.

Coates y otros, ignoran por completo la violencia ejercida contra los indígenas de los EE. UU, es cierto que Lincoln prometió tierra a los esclavos liberados e incumplió su promesa, pero esa tierra que iban a recibir era tierra robada por los blancos a los indígenas.  En los EE.UU. Gran Bretaña, y en Colombia, los esclavistas fueron compensados económicamente por la pérdida de su propiedad y el lucro cesante.  A los esclavos, no les dieron nada.  En ese entonces habría tenido cierta utilidad calcular cuánto se le debía a cada persona y dárselo.   Hoy es imposible y además se ignora por completo la estructura económica.  Por eso, las demandas de los países del Caribe, son demandas burguesas, no son anti-capitalistas, pero tienen una ventaja enorme respecto a Coates, exigen cambios estructurales de los Estados que participaron en ella.  Hablan de Estados, no del sistema capitalista como tal, pero es un enorme avance sobre el moralismo burgués de Coates.

El capitalismo debe a casi la totalidad de la población mundial la extracción de la plusvalía.  También debe a todo el mundo la violencia ejercida, y eso no es del pasado. En Libia, existen mercados al aire libre de venta de esclavos africanos.  Es el resultado de las intervenciones de Hillary Clinton y Barack Obama y de paso su adalid Ta-Nehisi Coates.  ¿Quién paga a quién?

También vemos la violencia ejercida en Irak, por tropas norteamericanas de todas las razas.  ¿Quién paga a quién?  O ¿acaso los africanos modernos y los iraquís no tienen derecho a una indemnización por la violencia reciente?  Valga recordar que las empresas norteamericanas llevan décadas robando el petróleo del mundo árabe y lo profundizaron luego de la invasión en Iraq.

La cuestión de reparaciones sólo tiene una posible solución y es abolir el sistema que infligió la violencia, que se apropia de lo ajeno, cuyas empresas destruyen el mundo, contaminan, asesinan a diestra y siniestra en América Latina y África entre otras partes y que oprimen y dividen a la clase obrera en todo el mundo.  Coates y sus identitarios no son la solución, sino que son una parte del problema.  Es como dice el profesor Adolph Reed “la política identitaria no es una alternativa a la política de clase; es la política de clase de ala izquierdista del neoliberalismo,

En su entrevista en The New Yorker citada acá, Coates elogió a la neoliberal Elizabeth Warren.  No hay que decir más: salvo quizás que en Colombia y otras partes están a la espera de las reparaciones que nos deben Coates, Warren, Obama y Clinton entre otros, o al entierro de su sistema que tanto daño nos ha hecho.

 

[1] Todd Lewan & Doris Barclay (02/12/2001) When They Steal Your Land, They Steal Your Future. The Los Angelus Times. https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2001-dec-02-mn-10514-story.html

[2] Ta Nehisi Coates (2014) The Case For Reparations. The Atlantic https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2014/06/the-case-for-reparations/361631/

[3] Todd Lewan & Doris Barclay Op. Cit.

[4] Véase Ó Loingsigh, G. (2019) Extractivismo y muerte en el nororiente.  Equipo Jurídico Pueblos. Bogotá p. 38

[5] Ibíd.,

[6] Véase http://sifff.eaconsultores.com.co/Datos/Index

[7] CCJ et al (2019) Radiografía de la restitución de tierras en Colombia. CCJ. Bogotá. p.7 https://www.coljuristas.org/documentos/tmp/Radiografia_de_la_restitucion_de_tierras_en_Colombia_2019.pdf

[8] Ibid., p.21

[9] Véase https://www.bloomberg.com/graphics/2019-largest-landowners-in-us/

[10] Datos de https://spendmenot.com/foreclosure-statistics/

[11] Gruentstein Bocian, D. et al (2010) Foreclosures by Race and Ethnicity: The Demographics of a Crisis. https://www.responsiblelending.org/mortgage-lending/research-analysis/foreclosures-by-race-and-ethnicity.pdf

[12] Datos de https://www.fdic.gov/about/comein/files/foreclosure_statistics.pdf

[13] Ortiz Soto (15/05/2015) Cortes ordenan reliquidar créditos hipotecarios UPAC /UVR.  Revista Semana https://www.semana.com/opinion/articulo/uriel-ortiz-soto-cortes-ordenan-reliquidar-creditos-hipotecarios-upac-uvr/427611-3

[14] Atiles-Osoria, J.M. (s.f) Movilizaciones caribeñas por la justicia y la reparación: el caso de Caricom p.9 (copia electrónica)

[15] Ibíd., p.24

[16] The New Yorker (10/06/2019) The New Yorker Interview: Ta-Nehsisi Coates Revisits the Case for Reparations https://www.newyorker.com/news/the-new-yorker-interview/ta-nehisi-coates-revisits-the-case-for-reparations

[17] Véase West, C. (17/12/2017) Ta-Nehisi Coates is the neoliberal face of the black freedom struggle. The Guardian.. https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/dec/17/ta-nehisi-coates-neoliberal-black-struggle-cornel-west

[18] Proudhon, J.P. (1840) ¿Qué es la propiedad? Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno p.17 https://www.marxists.org/espanol/proudhon/prop/que-es-la-propiedad.pdf

[19] The Chicago Tribue (02/03/2007) Report: Obama’s kin owned slaves https://www.chicagotribune.com/news/ct-xpm-2007-03-02-0703020128-story.html