Por: Gearóid Ó Loingsigh

En medio de la crisis desatada por el Covid-19 hemos escuchado una y otra vez que los profesionales de la salud en Colombia son héroes, pero no es cierto.  Ellos tomaron el juramento hipocrático, eso es cierto.  Muchos de ellos tienen una vocación y eso también es cierto.  Pero aun así no son héroes.  Héroe el médico que vaya a Gaza a atender a la población palestina en medio de los bombardeos israelitas, pero lo que pasa en Colombia con los profesionales de la salud no es un caso de heroísmo.  No son héroes, sino rehenes.  En ambos casos son valientes, pero no es lo mismo asumir la situación con valentía por que no te queda más remedio que ser héroe.  Llamarlos héroes es un insulto a ellos.

No cabe duda, quien estudia medicina tiene una vocación.  No cualquiera puede ser profesional de la salud, la preocupación por el otro, la entrega, los largos y arduos años de estudio los hacen únicos.  Por lo general, aunque no siempre, ser profesional de la salud dice mucho de la personalidad de uno.  Sé por experiencia propia que los profesionales de la salud especializados en el cuidado paliativo, por lo menos en mi propio país, son de una calidad humana, admirable, que no puedo emular y me quedo endeudado con ellos de por vida como trataron a mi papá en sus últimas semanas.  A ellos y a los de otras especializaciones, estoy endeudado y eternamente agradecido por su formación, entrega y profesionalismo.

Empero, no son héroes.  Cuando pensamos en un médico o enfermera, pensamos en una persona económicamente bien parada.  En mi país, hasta los años 80 siempre se consideraba a las enfermeras como clase media, bien pagada y a los médicos clase media y clase alta.  Sin duda eso aplica todavía a ciertas categorías, pero no es lo común.  En Colombia dejó de ser el caso hace mucho tiempo, por lo menos desde la aprobación de la Ley 100.  Se suele usar y abusar de términos como clase media, clase baja etc., son términos que no usaba Marx.  Marx hablaba del proletariado, esa clase que no tiene más que vender que su fuerza de labor y depende de ella.  Lo que él denominaba como pequeña burguesía (clase media para los imprecisos) era esa clase que aunque a veces pobre manejaba su propio capital o trabajaba para otros con la capacidad de adquirir capital productivo propio y luego la burguesía, clase que controlaba a los medios de producción.  A lo largo de la historia, los profesionales de la salud eran de la burguesía y pequeña burguesía, jamás del proletariado.  Hoy en día, en Colombia, la mayoría ya son proletarios.  Venden su fuerza de trabajo en condiciones inestables con ingresos bajos, y nunca tienen la capacidad de adquirir capital productivo propio, algo que Marx notaba en el Manifiesto Comunista, la pequeña burguesía siempre corre el riesgo de proletarizarse y con los profesionales de la salud, eso ya es una realidad.

Parece ser una estupidez que una profesión que requiere tantos años de estudio produzca a proletarios, pero así es, pues como la mayoría atienden a proletarios no les pagan bien tampoco.  Una contradicción en la expansión del derecho a la salud es la proletarización de los profesionales de la salud, a diferencia de otras profesiones que siguen atendiendo exclusivamente a los ricos.

Así en medio de la crisis del Covid-19 vemos como las cajeras de los supermercados siguen trabajando y vemos como los médicos y enfermeras también.  Todos son proletarios, aunque haya una diferencia en los sueldos.  Los profesionales de la salud en Colombia suelen tener contratos por prestación de servicios, mal pagados, donde ellos pagan sus prestaciones sociales y sus seguros de riesgos profesionales.  Sus sueldos tampoco son altos, sí los pagan más que las cajeras pero menos que otros profesionales. Reciben menos que los niños de mami y papi que encuentran un puesto en la Alcaldía luego de las elecciones, algo que es común tanto en las administraciones de la derecha como de la izquierda.

Ahora estos profesionales, son lanzados a tratar al Covid-19 no solo con bajos sueldos, sino  sin equipos adecuados, sin tapabocas, sin delantales, sin guantes etc.  Y lo hacen, no por ser héroes sino porque los obligan.  Un médico con todas las condiciones dadas quien decide trabajar en una zona de conflicto, es un héroe.  Los médicos colombianos quienes llegan a atender a casos de Covid-19 sin la protección adecuada por que si no lo hacen los despiden y no saben como van a pagar el arriendo mañana o dar de comer a sus hijos, no son héroes, aunque no dejan de ser valientes, heroicos, pero no son héroes: son rehenes del capitalismo como las cajeras del supermercado.