Por :Equipo Jurídico Pueblos.

El Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) sesionará en Colombia por tercera vez. Desde su constitución hasta hoy, se ha mantenido como un instrumento mediante el cual se reconoce, visibiliza y se hacen resonar las voces de quienes denuncian las violaciones de los derechos de los pueblos.

El pasado 26 de enero se llevó a acabo el lanzamiento y aceptación de competencia del TPP. Philippe Texier, su presidente, declaró abierta esta nueva sesión para juzgar el Genocidio en Colombia. La acusación fue presentada por el sacerdote Javier Giraldo y los juristas Ángela María Buitrago, Iván Velásquez y Federico Andreu, quienes en sus intervenciones expusieron los dispositivos y las prácticas que por décadas has sido implementados por el Estado Colombiano para lograr el exterminio físico y simbólico de determinados movimientos y organizaciones populares, seleccionados como objetivos por parte de las clases en el poder. Así mismo, fueron desveladas las numerosas estrategias de consolidación de un modelo de Estado y sociedad que despoja al ser humano de su propia humanidad mediante la destrucción de toda forma de organización que represente una alternativa o esperanza de cambio.

El TPP fue fundado en 1979. Sus orígenes se remontan al Tribunal Russel I y II, que sesionaron para juzgar los crímenes cometidos en Vietnam (1966-1967) y durante las dictaduras en América Latina (1974-1976). Según sus Estatutos, promueve el respeto universal y efectivo de los derechos humanos fundamentales y de los pueblos y asume el estudio de los casos de violaciones graves y sistemáticas de los mismos. Por esta razón Colombia, lamentablemente, resulta ser el escenario perfecto para que sesione.

Violencia institucional

El territorio colombiano ha sido el escenario sobre el cual se ha llevado a cabo un proceso genocida, ejecutado desde la clase dominante que ha detentado el poder, contra el movimiento popular. Todo esto, en el marco de regímenes formalmente democráticos.

Buena parte de la violencia institucional/estatal en el país, se ha emprendido con el propósito de exterminar las organizaciones populares que enfrentan o cuestionan el modelo político y socioeconómico vigente; a través de diversas prácticas criminales como las masacres, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, el asesinato o encarcelamiento de luchadores/as populares, entre otras.

El genocidio en Colombia ha sido tan bien diseñado que la sociedad lo ha normalizado. Una situación que asegura el negacionismo y la impunidad que campean a través de discursos de hechos aislados, las manzanas podridas o la simple extralimitación de funciones de parte de algunos servidores públicos.

Un esfuerzo por detener el proceso genocida

El movimiento popular en Colombia ha resistido con tenacidad la arremetida estatal encaminada a lograr su exterminio. Los procesos organizativos victimizados han sido golpeados pero no aniquilados, por el contrario, no sólo persisten sino que van en aumento. No es gratuito que en abril de este año, 126 organizaciones y más de 170 defensores/as de derechos humanos, académicos y personalidades, solicitaran al Tribunal Permanente de los Pueblos sesionar para juzgar el Genocidio en curso que afrontan los procesos organizativos con vocación contra-hegemónica.

En el acto de instalación del TPP, (26 de enero de 2021) el académico italiano Luigi Ferrajoli indicó que lo más destacado de la acusación presentada contra el Estado colombiano es que pone de presente la existencia de una criminalidad sistemática y estructurada que se ha desarrollado en toda la historia de Colombia. Y señaló además que el Tribunal conocerá de un fenómeno extraordinario, la figura del Estado criminal (Ferrajoli, 2021, 3:10:03).

Pero desnudar la existencia de un proceso genocida en Colombia, no sólo busca evidenciar la naturaleza criminal del poder imperante y sus apuestas para mantener su hegemonía; sino que constituye un acto de memoria colectiva y transformadora. El 48º período de sesiones del  TPP y todo el trabajo detrás de la investigación y documentación de casos, constituye un ejercicio de poder popular que fortalece la resistencia y la solidaridad entre los pueblos.

Caracterización del modelo represivo

Mientras la esencia del terrorismo es la ejecución de actos indiscriminados tendientes a causar zozobra en la población, los procesos genocidas obedecen a un plan racional y bien coordinado, para el exterminio físico y simbólico de un grupo identificado desde el Poder, como una amenaza al estatus quo.

Referir a procesos genocidas, trasciende las recortadas definiciones sobre Genocidio, contenidas en las legislaciones de los Estados, incluida la que aprobó la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Convención para la prevención y sanción de este crimen internacional, en 1948. Esta categoría permite evidenciar relaciones sociales de poder que se reconfiguran para asegurar una hegemonía; habla de dispositivos y mecanismos para inocular el terror como proyecto estratégico que afecta a una sociedad entera que ve afectada su propia identidad como pueblo.

No constituye por tanto un simple avance dogmático, sino que pretende lograr algo vital y es despertar la conciencia de los pueblos, es dejar en evidencia que el Estado ha diseñado e implementado una política genocida cuyo objetivo fundamental es eliminar la diferencia, es enajenar la conciencia del pueblo y destruir su derecho a luchar por su liberación.

Trascendencia de la tercera sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos en ColombiaEl Tribunal Permanente de los Pueblos tiene un carácter eminentemente ético y no gubernamental, es decir, sus decisiones no tienen implicaciones jurídicas. Las sentencias del TPP apelan a la conciencia de la humanidad. Su importancia radica en que no se encuentra limitado por el derecho hegemónico –expresión violenta del poder-, sino que por el contrario deja en evidencia su ineficacia para garantizar la vigencia de los derechos humanos y de los pueblos.

La 48º sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos es una oportunidad para desnudar ante el mundo que el Estado colombiano está ejecutando un proceso genocida contra todos aquellos que representan una amenaza para los intereses de sectores de clase históricamente en el poder político y económico en el país.

Asimismo, cómo lo ha indicado el profesor Daniel Feierstein, este escenario permitirá develar que el hilo conductor o elemento unificador de este proceso genocida tiene que ver con un intento por transformar el lazo social en el conjunto de la sociedad colombiana, es decir, destruír su identidad mediante la modificación de sus relaciones sociales imponiendo en su lugar las del grupo opresor (Feierstein, 2021, 3:16:21).

 

Bibliografía

  • Ferrajoli, L. (26 de enero de 2021). Apertura de la 48º sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos [Archivo de Video]. Obtenido de https://www.facebook.com/TPPColombia2021/videos/401727660930973
  • Feierstein, D. (26 de Enero de 2021). Apertura de la 48º sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos [Archivo de Video]. Obtenido de https://www.facebook.com/TPPColombia2021/videos/401727660930973